Algo más de los viajeros sin dinero

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Durante la semana, supimos de su historia y nos pareció interesante seguir conociéndolos. Aquí hay algo más del aprendizaje de vida y amor de  Juri Burmiester y Mylene Cyr, los viajeros sin dinero

Santiago, Chile. Se comunican a través de sus mails o en persona, nada de teléfono o whatsapp.  Su idea es ser “auto sustentables”, trabajando a modo de trueque, por un lugar para dormir o para viajar. Son viajeros sin dinero, pero no buscan que nadie les regale las cosas. Por estos días se están quedando en Ñuñoa, en el departamento de la fotógrafa María Emilia Martínez.


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“La conocimos en mayo del 2016, cuando llegamos por primera vez a Santiago y fuimos a una iglesia italiana para conseguir ayuda para dormir una noche. Ahí estaba trabajando un tipo francés y sabía que ella estaba haciendo couchsurfing.– un sitio web que ayuda a los viajeros alrededor del planeta. Él le envió un mensaje y ella, felizmente, nos recibió dos noches.  Como sabíamos que íbamos a volver para encontrar nuestro camino a Nueva Zelanda, a través del Océano Pacífic, le preguntamos si nos podría recibir nuevamente, a cambio de nuestra ayuda y ¡aceptó! Estamos aquí, ayudándola a limpiar la casa y cocinando algo. Ella también vive con su padre, Francisco, un profesor y su compañero de habitación, Alexis”

Juri comenta que esta forma de viajar puede compararse, a veces, con un deporte extremo ya que en un período corto de tiempo, han experimentado distintas condiciones climáticas y diferentes alturas.

“El cuerpo necesita adaptarse rápidamente y algunas veces no tenemos la ropa perfecta, porque queremos llevar el mínimo de peso posible. A veces es soleado y caluroso y al día siguiente es lluvioso y húmedo. Una noche estamos a 4000 metros sobre el nivel del mar o dormimos con 0 grados en una carpa, etc. No lo sabemos hasta llegar porque todo depende del transporte que nos lleve” señala.

viajeros-sin-dinero-2“Realmente, nunca elegimos lo que vamos a comer, sólo deseamos mentalmente lo que queremos que se manifieste y nunca sabemos dónde dormiremos, pero cuando no encontramos alguna familia que nos reciba, tenemos la carpa de respaldo” cuenta.

Uno de los desafíos de viajar de esta forma tiene que ver con el deterioro del equipo.

“Si tienes que caminar muchos kilómetros, con zapatos muy viejos, frecuentemente hieren los pies y las rodillas y nos cansamos más rápidamente. También es un desafío, cuando no tenemos agua pura. Ahí te das cuenta de lo importante y buena que es el agua para las personas” dice.

Aseguran que lo más importante de todo es encontrar un lugar cómodo para dormir ya que un buen sueño equivale a un buen día de viaje, a llenarse de energía, paciencia y entusiasmo.

“Al final, esos desafíos se vuelven nuestra fuerza. Hemos aprendido a pedir sólo lo necesario, no estamos apegados a las cosas materiales. Hemos aprendido a contener y a escuchar al otro y confiamos en Dios y en la vida. Dejamos que el viento nos guíe y siempre conocemos muy buenas personas y familias, como estaba destinado a suceder. Preferimos hablar de “desafíos”, en vez de “dificultades”. Es más divertido, atravesarlas y aprender de ellas”.

Estos viajeros sin dinero tienen toda la esperanza de pasar navidad en Nueva Zelanda y su mayor desafío es encontrar transporte a través del Océano Pacífico.

“Nuestro destino soñado es Nueva Zelanda, pero estamos abiertos a ver si el viajeros sin dineroviento nos lleva a algún otro lado, como Isla de Pascua”

“Cuando no hay dinero, cada ser humano es igual”

Mylene cuenta que tiene una madre, un padrastro, tres hermanas, tres sobrinos y un montón de tías, tíos y primos en Canadá, los que la apoyan con su decisión o “misión”, como ella la llama,  de conocer el planeta.

“Extraño a mi familia y ellos también me extrañan, pero entienden mi forma de vivir y piensan que es genial que estemos viajando sin dinero. Porque, a este punto, no se trata sólo de viajar sino que se convierte en una forma de vida “ dice.

“Cuando tenía 12, mi papá murió de cáncer y él sólo tenía 45. Desde esa época, siempre me dije que nunca sabemos lo que puede suceder y hoy puede ser mi último día, así es que la vida tiene que ser vivida todo lo que puedas. ¿Cuáles son tus sueños? ¿Qué quieres aprender? ¿Qué puedes hacer para ayudar a otras personas? ¿Qué es lo que realmente da sentido a tu existencia en este planeta? Lo único cierto en la vida es que todos vamos a morir algún día. Yo quiero hacerlo con el sentimiento de haber vivido la verdad de mi corazón y viajar me trae ese sentimiento” confiesa Mylene

Al preguntar si recomendarían a otros ser viajeros sin dinero, la respuesta es categórica.

“¡Por supuesto! ¡Es la escuela de vida más pura! Aprendes tantas cosas. Aprendes a vivir concientemente, con un corazón abierto y confías en ti y en todos tus hermanos y hermanas (¡porque eso es lo que somos!). Aprendes a estar en contacto con la naturaleza y la hermosa Madre Tierra y tú “re-aprendes” a ser un ser humano viviendo en el planeta Tierra, en vez de ser sólo una persona viviendo en la sociedad.  Cuando no hay dinero, cada ser humano es igual. Aprendes un montón de ti mismo, de tus emociones y condicionamientos. Como viajamos como pareja, también pensamos que es la forma más hermosa de comenzar una relación y llegarnos a conocer en los desafíos que la vida nos trate. Aprendemos a comunicarnos, escuchar al otro, reconocer nuestras emociones, rendirnos a ciertas situaciones, contener y ayudarnos mutuamente y a amar. Viajamos por la vida juntos, así es que le damos la bienvenida al gran misterio de la vida, juntos”

Mylene y Juri viajeros sin dinero

Si tienes alguna posibilidad de ayudarlos a cruzar el Pacífico, estos son sus mails.

juriburmeister@gmail.com 

cyrmylene@yahoo.ca

 

 

 

 

2 thoughts on “Algo más de los viajeros sin dinero

  1. Dos ángeles pasaron por mi casa, se merecen cumplir su sueño de recorrer el mundo sin dinero y concretar la felicidad que buscan en su camino, espero que la vida me permita encontrarlos nuevamente. Felicidades Juri y Mylena

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