Voyager_Nona Fernández

Libros: Voyager de Nona Fernández

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Un texto de alta sensibilidad en el que la autora nos lleva a recorrer un mundo donde surgen cientos de preguntas sobre el olvido y la memoria

Probablemente has leído sobre cómo nace Voyager (Random House). Este libro que, según su autora, es un “híbrido” porque reúne ficción, ensayo, prosa poética y ciencia, tiene un disparador.

Luego de acompañar a su madre a una prueba neurológica para saber por qué se desmaya y olvida, Nona descubre en el monitor algo que motivará la creación. Una serie de redes neuronales que cambian de acuerdo al estado emocional de la paciente altera su imaginario. Un recuerdo feliz es capaz de proyectar una imagen que a la autora le parece una constelación. Ese es el punto de partida para esta obra sensible y excepcional.

La narración a ratos juega con una especie de corriente de la conciencia en la que la narradora viaja por el cosmos, con rapidez, llevándonos con ella. Vinculando las estrellas, los signos zodiacales, los episodios de contacto profundo y personal que no quiere olvidar, Nona Fernández sacude nuestra propia memoria y la del país.

La obra

Voyager es un viaje, una mirada desde arriba- al igual que las sondas lanzadas al espacio con este nombre- al ser humano y a su historia. Desde lo micro a lo macro (y también al revés), todo está ahí en una reflexión estimulante. Porque no hay duda que cuando puedes leer el desarrollo de la humanidad en página y media o dos, el texto es imperdible.

Imperdible también es inmiscuirse en sus propios recuerdos , los de aquella niña que poco entendía por qué su madre y su abuela lanzaban paños de cocina al televisor cuando aparecía un personaje emblemático de la dictadura. Esa niña, ahora adulta es la que fluye, recuerda y se mantiene despierta. No hay nostalgia, sino una necesidad de recuperar esa memoria oculta bajo el cotidiano que nos ciega, emocional, racional y políticamente.

Voyager
Voyager

Por qué leer Voyager

Hay una continuidad en el texto que no permite abandonarlo, así como una especie de puzle que recorre un todo en el que aparece la vida, la muerte, la imaginación, la memoria y el olvido.

Especial atención merece el capítulo de la Constelación de los Caídos . En él, la autora viaja al norte para apadrinar una estrella con el nombre de Mario Arguelles Toro, asesinado por la Caravana de la Muerte. Se trata de una historia muy sensible y visual; hermosa y dolorosa. En ese viaje, por un equívoco insólito de parte de un transportista, se retratará con claridad el mecanismo del olvido.

Leyendo otros capítulos nos sentimos en medio de la ficción pura. Aún antes del estallido social, descubrimos (o recordamos) que la censura existe en el país. ¿Qué recordarán aquellos que le impiden a un adolescente expresar su pensamiento político? ¿Qué habrán olvidado?¿Cómo recuerdan las personas y los pueblos? ¿Recordarán las estrellas cuando se apagan? ¿Cómo olvidamos a los que ya no están y se apagaron?

El libro Voyager presenta cientos de preguntas. Y si bien la autora las escribe inicialmente en un ejercicio personal, esas preguntas y sus respuestas nos alcanzan a todos. Por eso, Voyager es un texto para leer y releer.

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