En Finlandia, las bibliotecas ya no se miden por sus libros
Mirada desde ahí, la escena de Oodi adquiere otro espesor. No es sólo la imagen de una biblioteca exitosa, sino la de un servicio público que todavía consigue ser percibido como algo valioso, propio, común. Y eso, en una época de privatización de la vida cotidiana, no es poca cosa.
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