Si la reencarnación existe…

Columnas

Que haya o no vida después de la vida es una incógnita que no podremos dilucidar hasta que nos toque la hora de abandonar el cuerpo

Santiago, Chile.- Estoy más cerca del arpa que de la guitarra, como dicen por ahí. Desde hace unos meses he empezado a encontrarme con los amigos en los funerales. Eso que veía entre los conocidos de mi padre y que me causaba extrañeza – que comenten y se rían y no se muestren tristes por el personaje que está en una caja en la sala de “velatorio” o “velorio”- es una experiencia que se me está haciendo habitual.

Ahora entiendo que, en la medida que nos acercamos a la fecha de vencimiento propio -aunque no la conozcamos- la actitud cambia y la sumisión hace su entrada triunfal en escena. Contra la muerte, no hay nada que hacer, pero ¿y si existiera la reencarnación?

Hoy pienso que, de estar consciente, en una próxima reencarnación haré lo que se me dé la gana. No prestaré atención a la sociedad, si me obliga a estudiar una carrera que no quiero. No me quedaré con las ganas de viajar. No me avergonzaré de mis fracasos. Tomaré cada instancia como un regalo de aprendizaje. Me arriesgaré a reír más, a tener más amigos y menos amores; más sueños y menos obligaciones; más conversaciones y menos cátedras.

Si existe una próxima reencarnación voy a liberar a todos los pensadores que están alienados en oficinas públicas, taxis colectivos y tiendas en los malls. Organizaré encuentros de conversaciones humanistas, lectura de investigaciones y reunión de poetas en las playas, para llenar las mentes jóvenes de sueños y no de falsas aspiraciones materialistas.

Si existe la reencarnación, le diré a todos que la historia nos ha mentido; que necesitamos más creativos y menos banqueros; más amor y menos competencia.

Si existe la reencarnación, me encontraré con aquel que tuvo miedo a seguir adelante y le ofreceré la posibilidad de ser feliz nuevamente. Si la acepta, seremos uno; si no, volveré a unificarme conmigo y a potenciar todo lo que, en una vida común, no puede desarrollarse.

Si existe la reencarnación, decidiré ser feliz.

M. R. G

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