Literatura y sanación

Foto: Literature Wales

La literatura es una herramienta para experimentar las vivencias propias y ajenas, por medio del sentimiento y la palabra.

Santiago, Chile.- Desde siempre, además de la interacción con otros seres vivos, la palabra ha sido fuente de sanación. La psicología y la religión han hecho uso de ella para invocar la armonía del universo, para llegar al corazón de la propia divinidad. El lenguaje y sus cualidades, por tanto, reflejan lo más profundo de las personas, por lo que no es raro que, en el mundo, se esté utilizando lo que algunos llaman la “literoterapia”. La literatura puede sanar.

Una frase, un libro o una escena que nos impacta es, probablemente el reflejo de algún conflicto que estamos viviendo o hemos vivido recientemente. Más aún lo es cuando somos nosotros los que escribimos.  Por ahí Julio Cortázar dice haberse curado de la tos tras escribir el cuento donde el protagonista vomita conejitos.

El proyecto School of Life de Alain de Botton que busca orientar a las personas hacia un desarrollo de la inteligencia emocional, asegura que la Literatura es una herramienta que nos ayuda a vivir mejor. Todo lo escrito durante siglos se convierte en un manual de vida a nuestra disposición con la experiencia de miles de generaciones.

Razones para “vivir” la literatura

Maximizas el tiempo de vida al experimentar la historia por medio de ella. Nuestra imaginación y nuestro corazón pueden alinearse con ella aprehendiendo situaciones que jamás podríamos alcanzar a vivir.

Amplía tu punto de vista. Es un ejemplo de distintos tipos de comportamiento, sentimiento y respuesta a ciertas situaciones, abriéndonos la puerta a las consecuencias de diferentes formas de actuar, crear y vivir.

Acompaña todos tus estados emocionales. Minimiza tu soledad y/o hace que la asumas mediante la compañía de la lectura o la escritura. También nos acerca a otros seres humanos y permite que nos veamos en ellos. Todas las experiencias pueden ser descritas por medio de la literatura: los miedos, las esperanzas, la frustración y la plenitud. Un buen escrito puede incluso ser una guía para nuestros pasos.


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